Samuel Aranda, Premio World Press Photo del año 2011, presenta sus fotografías para iniciar una conversación con blogueros y expertos en torno a la situación #despuésdelaprimavera

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“Reflexiones sobre la primavera árabe: Fotoperiodismo, revoluciones árabes y ciberactivismo”

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Como armas de distribución masiva o instrumentos del cambio, Internet y las redes sociales sin duda fueron determinantes en el estallido y desarrollo de la primavera árabe, revueltas populares, en su mayoría pacíficas, que se iniciaron hace más de un año y medio, y que lograron derrocar a las dictaduras de Túnez, Egipto, Libia y Yemen.

Facebook y Twitter provocaron un verdadero torbellino de información que contribuyó al éxito de las grandes convocatorias de febrero de 2011 en la plaza Tahrir de El Cairo. Nos transmitieron realidades al instante, con una inmediatez nunca vista en la historia de los movimientos populares. YouTube nos mostró la crudeza de la guerra de Libia cuando aún no habían llegado los periodistas extranjeros, y blogs y tuits nos informaron de la violenta represión de un Yemen prohibido.

Sin esos mensajes cibernéticos, sin la información al minuto de esas revueltas, la repercusión mundial no habría sido la misma. Ni tampoco la reacción de gobiernos y organismos internacionales. Gracias a las tecnologías de la información y de la comunicación, así como al uso que hicieron y hacen los valientes ciberactivistas locales –especialmente hoy en día en Siria, Baréin y Yemen– los líderes de regímenes corruptos, mafiosos y represivos del mundo árabe no pueden masacrar a escondidas, sin testigos externos. Desde la clandestinidad, bajo el sayo de sus seudónimos, dichos ciberactivistas iluminan con sus mensajes al mundo, informando y generando debate, a pesar de las amenazas y censuras que les pueden llevar a prisión o incluso a la muerte.

El fotoperiodismo no es un fenómeno tan contemporáneo. Es un viejo oficio que ha tenido la cualidad de inmortalizar los más importantes acontecimientos que ha vivido el planeta. Sin embargo, en estos tiempos de Internet y tabletas, de saturación informativa y de coberturas mediáticas descontextualizadas que nos impiden conocer en profundidad el porqué de las cosas, trabajos documentales como el de Samuel Aranda resultan tan imprescindibles como el del ciberactivismo de las revueltas árabes. Porque nos ayudan a trasladarnos a los escenarios que esos blogueros y esas blogueras quieren abrir al mundo, que las grandes cadenas internacionales, ávidas de imágenes de impacto, no cubren a fondo.

Las fotos de Samuel Aranda nos muestran esos países árabes de los que tanto hemos hablado, pero en plena transformación, más allá de los acontecimientos violentos y bélicos, sumidos en la etapa más difícil, la de la reconciliación, la de la reconstrucción, la de la angustia de una transición incierta. Son esas otras imágenes que contribuyen a una cultura de paz, eliminando el estereotipo que difunden la mayoría de los medios de comunicación occidentales: el de un pueblo musulmán violento.

La presente exposición nos abre los ojos ante realidades que merecen ser vistas para comprender el dolor que causaron aquellas dictaduras y ver el futuro potencial de países donde no solo hay sangre, bombas y Kalashnikov.

 

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Mayte Carrasco >

Periodista y corresponsal
Mayte Carrasco es reportera freelance, analista y profesora. Premiada como mejor corresponsal en el extranjero en 2011 por el Club Internacional de Prensa (CIP). Ha sido corresponsal en Francia y Rusia y desde hace unos años cubre conflictos armados, colaborando con medios nacionales e internacionales como iTELE-Canal Plus (Francia), El País, Público, La Nación, DPA (Alemania), DIE WELT (Alemania), Cadena SER, Yo Dona, Informativos Telecinco, Foreign Policy Edición Español, La Nación, Opendemocracy (UK), etc. Entre sus últimas coberturas se incluyen las revoluciones árabes: Siria, la guerra en Libia y la caída de Gadafi, el drama de los refugiados en la frontera de Ras Ajdir (Túnez-Libia) y la revolución Egipcia (El Cairo).